"Y quiero que todo vuelva a empezar de 0", lo juro. Yo también quiero volver a las primeras semanas de enero de 2014, cuando te conocí, cuando me llamaste "mi madrugadora" un sábado, cuando me enamoré de tu rostro, de tu jodida prosa cautivadora, de tus ojos... De ti.
Hace poco que quise dejarte, y lo hice. Por carta. Una gilipollez que escribí después de un plantón tuyo el sábado por la noche. Estaba enfadada y vino bien.
No quiero volver a hablar contigo, me has hecho mucho daño, para mi cumpleaños ni siquiera me dijiste que me amabas pero a tus amigas les das sorpresas increíbles para esos días tan especiales que yo en realidad no celebro... Eso sí, no paro de pensar en ti.
A veces pienso en las cosas que me dices para hacerme sentir peor: "Ya no pienso mucho en ti".
Estoy tan destrozada... No quiero que vuelvas a hablarme.
Quiero la disculpa que merezco.
Si no he quedado contigo, es por el miedo que me dan tus palabras... No quiero que me hagas ver que ya no soy nada para ti.
Siempre has sido mi héroe, y lo serás por siempre en mi memoria. Acudiré a ti cuando menos lo esperes.
Deseo que me eches de menos y que no tardes mucho en volver.
Una vez me llamaste "Pequeña estrella". Quisiste regalarme una, pero todos sabemos que es un fraude y no lo hiciste. Me quedo con tu intención, que vale más que los fines conseguidos. Tú y yo éramos así... Una estrella. Solíamos apagar la luz para fusionarnos. Ahora que lo pienso, "las estrellas no brillan sin oscuridad".
Gracias por todos los días en los que me has aguantado, por tus besos y tus hermosas palabras.
Recordemos qué frase lo cambió todo. La frase que me hizo sonreír y la que hoy, me hace llorar...
"Llegado el momento, hacemos algo que nos cambia la vida. Por esa melena rubia, esa personalidad, ese saber estar..."